Pelea con fuerza la batalla espiritual

Pelea con fuerza la batalla espiritual.

 

 

La Palabra nos dice en Hebreos 12:22 “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…”; y este versículo es muy conocido, pero la realidad es que muchas veces las pruebas, la adversidad, las dificultades ocupan nuestra mente y como consecuencia, nuestra mirada se fija en todo aquello que nos preocupa. El enemigo toma el control de nuestra mente y utiliza todo esto para sembrar la duda en nuestro corazón. 

Cuando notemos que nuestra mirada no está puesta en Dios, debemos buscarle, fortalecernos en lo que nos dice la Palabra, aferrarnos a sus promesas y confiar en que, si Dios lo ha prometido, lo hará. La Palabra nos dice en Números 23:19, que “Dios no es un hombre para que mienta”; por tanto, Él no incumple promesas, Él siempre es fiel y permanece a nuestro lado. 

Aunque nuestras peticiones tarden en llegar, Él nos escucha y ese tiempo de demora, será de trabajo en nuestros corazones. Toda prueba tiene un propósito en nuestra vida y cuando ponemos nuestra fe en Cristo, esas adversidades dan su fruto. 

La prueba a diferencia de lo que nosotros pensamos (que nos daña o empeora nuestra vida) a la larga nos servirá para ver que habrá cumplido su propósito y habrá traído restauración y nos habrá afirmado en nuestra fe. Habremos crecido espiritualmente y habrá generado en nosotros cosas nuevas y mejores, tanto para nuestras relaciones con los demás como para nuestra relación de comunión con Dios. 

Evitemos caer en desánimo y no desmayemos. Dios nos ha dotado de la oración y de su Palabra y debemos ver que éstos son recursos para nuestra protección y pelea contra el enemigo; de modo que permanezcamos firmes ante las presiones de éste, porque con Cristo todo lo podemos. 

Es importante que Dios tome el control de nuestras vidas, que le rindamos todo a Él y que escojamos amistades que nos sean de apoyo y nos lleven a recordar las promesas escritas en la Palabra. Y por supuesto, nosotros también debemos alentar a aquellos que veamos que lo necesiten.

 

 

Por tanto, no nos rindamos, peleemos con fuerza, confiados en el Señor y sabiendo que Él pelea con nosotros. Que cuando nuestras fuerzas fallan, ahí es cuando Dios actúa (2 corintios 12:9 “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”). 

No podemos negar que la batalla es difícil, “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12) pero al final, saldremos como vencedores. 

Caminemos con Dios a nuestro lado, como lo hizo Enoc (Génesis 5:22, 24), es decir, mantengamos nuestra comunión con Dios, hablemos con Él, mantengámosle en todo momento en nuestra vida, en cada situación, busquemos a Dios en medio de la desesperación, alabémosle y clamemos a Él; porque Él, a su tiempo, responderá y su presencia siempre nos fortalece.   (Escrito por Sara Cascado – Revisado por Pastor Gonzalo Sanabria).

 

 

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