LA RECOMPENSA QUE VIENE DE DIOS
Es fundamental consagrar o dedicar nuestra vida y dones al servicio del Señor. Esto implica renunciar a los anhelos o ambiciones egoístas, pues es Dios quien debe ocupar el primer lugar en nuestro corazón y en nuestra agenda de prioridades. En el contexto del pasaje de hoy vemos que Balaam consulta a Dios, y al comienzo éste obedece no yendo a maldecir a Israel. Pero cuando Balac aumenta la oferta por maldecir al pueblo de Dios, Balaam lo pensó dos veces. Ante la tentación debemos fortalecernos en Dios, pues como Jesucristo venció nosotros también por él podemos hacerlo…