Jesús renueva las fuerzas
Introducción: El agotamiento es una faceta
que puede vivir el cristiano, no solo el agotamiento físico, sino el espiritual
o emocional, aspecto que se puede experimentar cuando hay exceso de
actividades, cuando los resultados no son los esperados, o cuando los problemas
se multiplican o no se resuelven. Lo que debemos hacer en estas situaciones es
acudir a Cristo, él sabe qué hacer y tiene todo el poder para hacerlo…
Jesús renueva las fuerzas.
Algunas veces pasamos por tiempos complicados
y duros. Los discípulos del Señor Jesús por ejemplo pasaron una noche difícil.
Nos dice Juan 21:1-3 “Después de esto, Jesús
se manifestó otra vez a sus díscolos junto al mar de Tiberias; y se manifestó
de esta manera: estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael
el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón
Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo.
Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada”.
Después de
resucitar durante cuarenta días el Señor Jesús estuvo manifestándose a sus
discípulos y dándoles mandamientos por el Espíritu Santo. Siete de sus
discípulos estaban pescando en el mar de Tiberias, que es el mismo mar de
Galilea y allí el Señor se les manifestó. Habían pasado toda la noche en el mar
y no habían pescado nada. No fue una noche agradable.
En aquel tiempo
el mar de Galilea se distinguía por su gran cantidad de peces. Éste mar es en
realidad un gran lago de agua dulce, por su gran tamaño se le llama mar de
Galilea. Entonces aunque había muchos peces allí, y ellos eran pescadores de
toda la vida en ese mar, el agua era dulce y pescaron de noche sin la dureza de
los rayos del sol, no tenían nada. Podemos tener muchas cosas a favor, pero si
Cristo no está, las cosas no salen bien.
Hay noches muy difíciles en la vida, algunas
porque la preocupación y la angustia no dejan conciliar el sueño, otras porque
al día siguiente debemos enfrentar situaciones críticas, o tal vez porque los
resultados del día que ha transcurrido han sido un fracaso. En otras ocasiones
quizá fue la discusión con algún familiar o una diferencia con el cónyuge. Al
llegar la noche nuestro corazón está inconforme.
Ante todas estas cosas debemos ir a Jesús en
oración y poner en sus manos aquello que carga o preocupa nuestro corazón, al
confiar en su poder y soberanía, la paz de Dios vendrá a nuestro ser y así
podemos descansar.
Por supuesto debemos hacer lo que nos corresponde, es decir perdonar o pedir perdón si hemos ofendido, y tomar buenas decisiones cuando así sea necesario. Todo esto con la sabiduría de Dios, por supuesto.
Por supuesto debemos hacer lo que nos corresponde, es decir perdonar o pedir perdón si hemos ofendido, y tomar buenas decisiones cuando así sea necesario. Todo esto con la sabiduría de Dios, por supuesto.
Los discípulos estaban cansados y desanimados
por trabajar toda esa noche y no tener ni un pescado. Pero en ese escenario
aparece Jesús y por su dirección realizan una gran pesca, y al llegar a la
orilla el Señor les da alimento que él mismo ha preparado. Jesús renueva sus
fuerzas y su esperanza, ahora la fe de los discípulos es más fuerte y pueden
continuar con el llamado del Señor.
Conclusión:
Dios no descuida s sus hijos, aunque los tiempos sean difíciles y los resultados
no sean los que esperamos, su presencia va con nosotros. Más bien fortalezcamos
nuestra relación y fe en él y las cosas serán de acuerdo a su perfecta
voluntad.
Escrito por pastor Gonzalo Sanabria.
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