QUÉ ES EL GRAN TRONO BLANCO DE DIOS
El libro de Apocalipsis es un libro escatológico, es decir en su mayor
parte nos describe los acontecimientos finales. El evento del gran trono blanco
es el juicio final (del que somos librados por le fe en Jesús).
El color blanco del trono nos habla de Su santidad, y el que la tierra y el cielo huyan de delante del trono (Apoc. 20:11), indican el poder y la grandeza de Aquel que está sentado en él, además de la solemnidad de ese momento. Sí aun la misma naturaleza tiembla ante la presencia majestuosa de nuestro Dios, cómo no postrarnos y adorar en Su presencia…
El color blanco del trono nos habla de Su santidad, y el que la tierra y el cielo huyan de delante del trono (Apoc. 20:11), indican el poder y la grandeza de Aquel que está sentado en él, además de la solemnidad de ese momento. Sí aun la misma naturaleza tiembla ante la presencia majestuosa de nuestro Dios, cómo no postrarnos y adorar en Su presencia…
¿QUÉ ES EL GRAN TRONO
BLANCO DE DIOS?
“Y vi un gran trono blanco y al que
estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y
ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de
pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual
es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban
escritas en los libros, según sus obras” Apocalipsis
20:11-12.
Todos los que comparecen ante este gran trono blanco, vienen a oír la
sentencia final y condenatoria, pues ellos ya no están ante el trono de la gracia,
sino que comparecen ante el trono del juicio eterno. Comparecer o venir ante el
gran trono blanco es presentarse ante el Juez para escuchar la sentencia de
condenación final por no haberse acogido a la gracia de Dios en Cristo Jesús.
El pasaje nos enseña que todos los muertos comparecerán ante Dios. El
texto nos dice: “Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios”. La expresión
“Todos los muertos” involucra a todos los seres humanos impíos que han muerto desde
Caín hasta el tiempo futuro cuando Dios establezca Su reino en la tierra.
“Grandes y pequeños” es una frase que indica: poderosos y débiles, doctores
y analfabetas, ricos y pobres, sin distinción alguna de raza, estrato social o color
de piel. El texto bíblico nos añade “De pie ante Dios” como un acusado cuando
espera que dicten su sentencia.
La Biblia también nos enseña que en el cielo hay varios libros y
algunos contienen escrito el pecado de los hombres, versículo 12: “… y fueron
juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según
sus obras”. La expresión “y fueron juzgados los muertos”, nos enseña que la
muerte no cancela ni evita el juicio venidero.
Los pecados aquí mencionados son aquellos que no han sido perdonados, pues los hombres no se arrepintieron de éstos, y no acudieron a la sangre derramada del Señor Jesús en la cruz, no aceptaron por la fe el perdón de sus pecados por cuanto no creyeron en él.
Los pecados aquí mencionados son aquellos que no han sido perdonados, pues los hombres no se arrepintieron de éstos, y no acudieron a la sangre derramada del Señor Jesús en la cruz, no aceptaron por la fe el perdón de sus pecados por cuanto no creyeron en él.
Aunque todos los que rechazaron la gracia en Cristo (impíos) padecerán la
misma condenación eterna, podemos ver que habrán diversos grados de
condenación, por ejemplo en Mateo 23:14 dijo el Señor: “¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque devoráis las
casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto
recibiréis mayor condenación”.
Todos aquellos que tengan sus nombres inscritos en el libro de la vida
del Cordero, son salvos de la condenación eterna (es decir no irán al lago de
fuego), y esta es una razón de sumo gozo para el hijo de Dios, el Señor Jesús
lo dijo: “regocijaos de que vuestros nombres están
escritos en los cielos” Lucas 10:20.
Recordemos que una práctica en la antigüedad era anotar en un registro escrito
los nombres de los ciudadanos de una región o país, por eso hablamos de una cédula
de ciudadanía o documento de identificación. Cuando experimentamos el nuevo
nacimiento, nuestro nombre es inscrito en el cielo como nuevos ciudadanos.
Tengamos presente entonces que en ésta tierra estamos de paso, por eso somos
extranjeros porque somos ciudadanos del cielo; el apóstol Pablo por el
Espíritu dijo: “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también
esperamos al Salvador, a Jesucristo nuestro Señor” Filipenses 3:20.
Reflexión final: Dios entregó a su hijo Jesucristo por nosotros, él ha diseñado lo
mejor para nuestra vida, y él vuelve por Su iglesia, él viene por ti, gózate
porque tu nombre esté escrito en el libro de la vida, y un día entraremos a la
Jerusalén celestial, y estaremos para siempre con el Señor. Si aún no estás
seguro de esto, entrégale tu vida al Señor él te oye y te ama.
(Escrito
por Pastor Gonzalo Sanabria).
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excellente bendiciones
ResponderBorrarGracias por tu comentario Arisleyda, es importante para nosotros. El Señor Jesucristo bendiga tu vida y toda tu casa.
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