EL MISIONERO TRANSCULTURAL, SU CUIDADO Y SUS CUALIDADES
LECCION SEIS:
CUIDADO DEL MISIONERO
TRANSCULTURAL:
1. La vida del
apóstol Pablo es un ejemplo claro de un misionero transcultural, rodeado de
amigos y hermanos en la fe, a quienes Dios puso en su vida para cuidarle y
ministrarlo, siendo de gran apoyo en su ministerio, facilitando que pudiera
cumplir el llamamiento de llevar el evangelio a todas las naciones.
2. El cuidado
al misionero no era una tarea exclusiva de personas “expertas” o
especializadas. La Biblia nos muestra que todos somos miembros del cuerpo de
Cristo y como tales, todos y cada uno debemos mantener la unidad,
procurándonos, preocupándonos unos por otros, cuidándonos y exhortándonos
a seguir creciendo en el conocimiento del Señor, para cumplir la obra que
nos ha sido encomendada (Efesios 4:15-16; 1 Tesalonicenses 5:14-15).
3. El apóstol
Pablo menciona en sus cartas, más de 70 nombres de personas que fueron
usadas por Dios para ministrarlo, apoyarlo y cuidarlo. Algunos de ellos fueron
Febe, Priscila y Aquila (Romanos 16:1-4) que lo ayudaron y hasta fueron capaces
de exponer su vida por él. Estefanás, Fortunato y Acaico (1 Corintios
16:17-18) confortaron su espíritu. Aristarco, Marcos y Justo (Colosenses
4:10-11) se encargaron de consolarlo. Onésimo (2 Timoteo 1:16-17) muchas veces
buscándolo con solicitud, lo confortó y le fue de gran bendición.
4. También los
hermanos de Tesalónica, enviaron por medio de Timoteo saludos cariñosos, buenas
noticias de su fe y amor, lo cual para el corazón de Pablo, en medio de
toda su aflicción y necesidad, fue de mucho consuelo.
Los hermanos de Corinto fueron usados por Dios para bendecir y confortar a Pablo que estaba pasando por conflictos externos y temores internos, de tal forma que decidieron enviar a Tito para demostrarle en palabra y hecho el amor y solicitud que ellos le tenían (2 Corintios 7:5-7). Los filipenses se hicieron presentes, por medio del apoyo económico (Filipenses 4:10.15).
Los hermanos de Corinto fueron usados por Dios para bendecir y confortar a Pablo que estaba pasando por conflictos externos y temores internos, de tal forma que decidieron enviar a Tito para demostrarle en palabra y hecho el amor y solicitud que ellos le tenían (2 Corintios 7:5-7). Los filipenses se hicieron presentes, por medio del apoyo económico (Filipenses 4:10.15).
5. El cuidado
empieza mucho antes de que el misionero se prepara para salir; continúa
mientras está en el campo y sigue cuando regresa a casa. Pablo siempre contó
con el apoyo emocional, espiritual y financiero, tanto de líderes como de
hermanos creyentes en la fe; juntos participaron en la defensa y
confirmación del evangelio. (Filipenses 1:1-8; 4:15).
6. El cuidado
al misionero involucra tres niveles diferentes de personas:
a. El pastor
y líder que reconoce la necesidad del cuidar. Apoyar,
entrenar y sostener a su misionero.
b. La persona con los dones, visión y talentos
para establecer y mantener un programa que se encargue de orientar, ministrar,
actualizar y ayudar al desarrollo constante del misionero y su familia, desde
antes de ir al campo y aun después que haya regresado.
c. Cada miembro es responsable del bienestar del
misionero (1Corintios 12:25).
7. Se concluye
que el cuidado misionero es:
a. Bíblico.
b. Imprescindible, porque no
podemos limitar el potencial del misionero sino apoyarlo a que rinda al 100% de
su capacidad.
- Urgente porque ya se están enviando misioneros al campo sin este cuidado, exponiéndose a fracasos. Dios sigue levantando obreros y debemos evitar que regresen del campo desanimados, sintiéndose fracasados y frustrados ya que esto afecta tanto al misionero, el campo y la iglesia que envía.
- Edificante porque
la iglesia es grandemente bendecida, el misionero y su familia es
reconfortada, apoyada y animada a permanecer y continuar con la labor que
les ha sido encomendada.
LECCION SIETE:
EL OBRERO
TRANSCULTURAL:
1. La primera consideración antes de postularse como
candidato para el servicio misionero extranjero es el asunto del
llamamiento. Todo cristiano está llamado
a ser un santo (Rom. 1:7) y a testificar de Cristo en toda oportunidad (Rom.
10:9,10; Hch. 1:8). Pero hay también un
llamamiento personal a un servicio especial. Ef. 2:10. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de
vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque
somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.
2. El
trabajo de un misionero transcultural es la respuesta a un llamamiento divino.
Uno tiene que estar llamado de Dios y preparado por Dios para ejercer ese
ministerio. Pablo lo aclaró bien: Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de
Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza (1 Tim.
1:1).
3. Un
llamamiento es un proceso y en algunos casos demora meses o aún años para
confirmarse. Puede comenzar como una
curiosidad que luego llega a ser un interés especial en las misiones. Al leer literatura misionera y tener contacto
con misioneros, visitar países extranjeros, estudiar las Escrituras, y orar, el
corazón se conmueve y crece más y más la convicción que Dios le está dirigiendo
a ser misionero.
4. Hay
ciertas calificaciones de un buen misionero. La primera es la necesidad de
cumplir con las cualidades espirituales enumeradas en la Biblia para un líder
en la iglesia, Tito 1: 5-9.
5. Físicamente,
el candidato y su familia deben gozar de buena salud. Es especialmente importante si van a trabajar
en un campo donde el clima es caloroso y húmedo, donde hay escasez de alimentos
nutritivos, enfermedades contagiosas, y falta de condiciones sanitarias. Sin
embargo, Dios puede proteger a los que están en Su voluntad y vencerá
estas condiciones para los que le sigan.
6. Es
especialmente importante que disfruten de estudios en un instituto o seminario
bíblico. Sin embargo, la prueba verdadera de la capacidad intelectual de uno es
que siga estudiando y creciendo aparte de los programas de educación
formal. Nunca lo sabemos todo y debemos estudiar continuamente.
7. Si
uno siente llamado a fundar iglesias, la mejor preparación que puede conseguir
es fundar una iglesia en su propia cultura antes de intentar hacerlo en otra.
8. La
cultura anfitriona es diferente de la cultura nativa del mensajero y las dos
son diferentes de la cultura bíblica. El
Espíritu Santo guía en el proceso de interpretar y aplicar las Escrituras a la
vida en cualquiera cultura. Pero vosotros
tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. . . .Pero la unción que
vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que
nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es
verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él (1
Jn. 2:20,27). Tenemos que confiar que
los creyentes pueden aprender a interpretar el mensaje por sí mismos y sacar
aplicaciones espirituales a temas contemporáneos.
9. Es
obligatorio que cada misionero domine el idioma del sitio tan pronto como sea
posible después de llegar al campo. Un conocimiento del lenguaje del pueblo es
indispensable para la eficacia del misionero. Hay que tener una comprensión
cabal del vocabulario, gramática, modismos, pronunciación, etcétera, del
lenguaje. El estudio del idioma es un proceso largo para los adultos. Requiere tiempo y esfuerzo para lograr la
transición de pensar en el idioma nativo a
pensar en el lenguaje nuevo.
10. El
envío de un misionero divinamente nombrado es una manifestación de la obra del
Espíritu Santo en la interacción global de los miembros del Cuerpo de
Cristo. Es preciso que el candidato se
dé cuenta de cuál es su puesto en la misión de Dios y cuanto depende de los
demás miembros del equipo de cosechadores que el mismo Dios ha enviado por todo
el mundo.
LECCION OCHO:
CUALIDADES DE LOS
CANDIDATOS PARA EL SERVICIO
TRANSCULTURAL
2 Tim. 4:7-8.
1. Estabilidad emocional. Las irritaciones son una
parte de la vida cotidiana en un ambiente transcultural. Muchos de los desertores sufrieron de mala
salud mental y falta de madurez.
2. Adaptabilidad. La cultura será radicalmente diferente de todo lo que el
misionero ha experimentado antes. El clima, la comida, el vestir, el idioma, la
religión, y las costumbres muchas veces le serán incómodos. Es esencial que él
se adapte a las costumbres de la gente anfitriona; si no puede cambiar sus
costumbres, su estadía será corta.
3. Versatilidad. Es una ventaja tremenda poder hacer bien una variedad de
cosas. El misionero no sólo tiene que
predicar y enseñar, es muy probable que tendrá que reparar su carro, construir
edificios, guardar la contabilidad, administrar instituciones, hacerse de
gasfitero, electricista, y más.
4. Un
concepto sano de sí. Es
importante que el misionero pueda reírse de sí.
No debe tomarse muy en serio ni a sí mismo ni a sus colegas. Muchas veces
una situación tensa se alivia cuando se lo ve por su lado gracioso.
5. Habilidad
en relaciones interpersonales.
Generalmente los misioneros son personas con un carácter resuelto y les es difícil
esperar en la iniciativa de otros.
Además, no siempre es posible escoger sus amigos y compañeros de
trabajo. Es muy importante que sea
adaptable a estas situaciones.
6.
Buena voluntad para obedecer
órdenes. La actitud de un siervo
es esencial “el que quiere ser el primero
entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser
servido, sino para servir”… (Mt. 20:27,28).
El misionero tiene que reconocer y muchas veces sujetarse a la autoridad
de la congregación o el liderazgo local para que la iglesia sea realmente
autóctona.
7. Capacidad
de aguantar penalidades. El misionero, aún más que otros creyentes, tiene que
aceptar que no es de este mundo. Somos
soldados y no somos llamados a una vida de reposo y comodidad. El bienestar físico, la seguridad económica,
o la prosperidad material no son las metas de los que están llamados a obedecer
la comisión del Rey de Reyes.
8. Paciencia
y perseverancia. Puede ser que no logremos los resultados que
esperamos en nuestro ministerio ni el interés que imaginábamos de parte de
aquellos a los que somos enviados. A veces hay que sembrar y cultivar la
semilla de la Palabra de Dios durante mucho tiempo antes de ver la cosecha.
Dios busca fidelidad en Sus siervos.
9. Sin
un complejo de superioridad. Nuestra manera de hacer las cosas no es necesariamente
superior a las demás. Simplemente es diferente. El misionero transcultural
tiene que estar listo a aprender y apreciar una cultura distinta.
10. Sin
prejuicios nacionales o raciales.
Parece que no hay ningún país en el mundo que no tiene alguna forma de
prejuicio racial. Necesitamos la mente de Cristo (Fil. 2:3-8). Debemos ser
patrióticos en nuestra tierra y apreciar nuestra herencia, pero el nacionalismo
extremo (pensar que nuestra patria es superior a los demás) está mal y es
pecado.
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