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SANSÓN, UN PROPÓSITO DE DIOS (Devocional #037)


Devocional 037 (Pastores Gonzalo y Andrea Sanabria).


Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre Sansón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol”, Jue. 13:24-25.

Por revelación de Dios, Manoa y su esposa estéril se enteran que ella quedará embarazada, y su hijo será un instrumento de Dios para comenzar a salvar a Israel de la opresión filistea. Vemos también casos como el profeta Jeremías, como Juan el bautista, en fin todos nosotros, porque somos un propósito de Dios “según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Ef. 1:4), por eso Sansón nació en el tiempo de Dios, en la familia que le correspondía, en la nación donde Dios lo requería.


Fue ungido desde su adolescencia. El término hebreo para niño en el pasaje de hoy es naar que traduce también joven, juventud, denota un joven soltero pero con edad para casarse.  La palabra “manifestarse” viene de un término hebreo que significa: impulsar, agitar, dar golpecitos. La bendición de Dios, el testimonio del Espíritu Santo y la unción estaban con él, lo que evidenciaba un propósito especial. Sansón Experimentó el poder sobrenatural de Dios (Jue. 14:5-6), Imagínate aquella experiencia “despedazó al león, por el poder del Espíritu Santo, sin tener nada en su mano”, su gozo debió ser muy grande, porque cuando Dios nos usa con su poder, nuestro corazón se regocija.

Lamentablemente Sansón descuidó su verdadera fuerza: la consagración. Sansón era nazareo (Jue. 13:5). La palabra nazareo significa: apartado, consagrado, príncipe, corona, eran dedicados a Dios y a su servicio… también implicaba abstención, pues no tomaban vino, ni sidra, no podían comer “cosa inmunda”, es decir los animales no permitidos por la Ley. Sin duda, éste término nos hace reflexionar que tan consagrados estamos a nuestro Dios en un mundo como el de hoy.

Sansón olvido su propósito de vida: salvar a Israel de los filisteos. Dios había expresado ya la razón de ser de Sansón, sin embargo con el paso de los años, él se acercaba a las mujeres del pueblo enemigo, hasta que llego al valle de Sorec, cuyo nombre significa: vino rojo, por las uvas rojas que allí se recogían y el vino que se producía (recordemos que el nazareo no podía tomar vino… sin duda alguna el ambiente en el valle de Sorec no era para Sansón), y añade el texto “se enamoró de Dalila”, cuyo nombre significa “coqueta, veleidosa, antojadiza, ligera, inconstante.

Dios requiere fidelidad en sus elegidos. Sansón era una vasija donde Dios había depositado su gloria. El carácter sostiene la unción, como la vasija sostiene el aceite. La formación de un carácter fiel requiere: Tiempo, Formación (pruebas) e Instrucción. Sansón perdió la visión, los filisteos le sacaron los ojos (Jue. 16:20-21). El resplandor de Dios en sansón no pudo brillar como estaba planeado. Sansón significa “pequeño sol”, cuando sus padres le pusieron ese nombre, consideraron lo que el ángel les había dicho, y su hijo sería entonces una luz de esperanza en medio de la crisis… Sansón no perdió la “visión” cuando le sacaron los ojos, ya la había perdido, y juzgaba con sus ojos naturales.

El pecado de la presunción es confiar en sí mismo. Es interesante que Pablo le dijo a Timoteo: “ten cuidado de ti mismo”, y Sansón “se dijo: Esta vez saldré como las otras y me escaparé”. Pablo por el Espíritu dijo: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”… No podemos confundir: Poder con integridad. Unción con santidad. Bendición con aprobación, siempre debemos depender de Dios. En la cárcel y ciego, Sansón reflexionó mucho, y la Carta a los Hebreos (Heb. 11:32) lo presenta como un héroe de la fe, pero su final fue triste. Dios nos guarde de nuestros propios errores.
   
Reflexión final: Somos un plan de Dios, llamados para vencer, no podemos olvidar eso, es necesario perseverar, permanecer fieles y permitir que Dios sea glorificado. Él ha prometido darnos con la tentación juntamente la salida, ha prometido estar con nosotros, él nos ayudará a vencer, sólo requiere de nosotros un corazón plenamente dispuesto para hacer Su voluntad, recuerda eres un propósito de Dios.  


Te invitamos a leer los siguientes artículos:
     2.  LA UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
     3.  DIOS NO MIENTE” 



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